21 de junio de 2017

100 años, el costo de la seducción

En la novela de García Marquez -100 años de soledad- Macondo era el pueblo de José Arcadio Buendía, un habitante con gran imaginación, casado con Úrsula Iguarán, que solía comprar inventos a Melquiades, el cabecilla de un grupo de gitanos que aparecían una vez al año con novedosos artilugios. Entre los objetos que le compró había un imán para buscar oro, una lupa a la cual le pretendía dar aplicaciones militares, mapas portugueses y instrumentos de navegación. La mayoría de sus experimentos se frustraron, como consecuencia llevó a cabo una expedición para conocer otros pueblos, descubrió que Macondo estaba rodeada por agua. Esto sería como vender espejos de colores, como vender un calidoscopio, instrumento que permite ver lo que uno quiere ver. El bono a 100 años, tiene algo de eso.

Sin dudas que la colocación de deuda a 100 años de plazo genera interrogantes a todo el mundo. Todo el mundo quiere decir que no solo los economistas, también los que piensan que ni sus hijos ni los hijos de sus hijos podrán algún día vivir en un país que antes que endeudarse para financiar gasto corriente, lo hagan para financiar las obras de infraestructura que la producción argentina necesita.

Algunos piensan en la relación años-deuda, esto es: tantos años para tan poco. Otros piensan también en la enorme deuda interna del Banco Central. La tribuna amiga dirá, cuantos más lejos mejor porque significa que se genera confianza, como si pagar 200 millones de dólares al año de interés sea una cuestión nimia.

Sobre este tema, leemos a Tomas Lukin

La propuesta provino de los bancos responsables de la colocación. El Ministerio de Finanzas no estaba evaluando emitir un bono a cien años de plazo sino que fueron los intermediarios quienes acercaron una propuesta a medida de sus clientes. El financiamiento captado con la colaboración del HSBC, Citigroup, Santander y Nomura es presentado desde la cartera que encabeza Luis Caputo como una nueva señal al mercado antes que una necesidad financiera. La promesa oficial era que el pago a los fondos buitre resultaría en una reducción del costo de financiamiento externo. 

Desde entonces, Argentina se convirtió en el país emergente que más deuda emitió en los mercados a lo largo de los últimos 18 meses pero la colocación centenaria reconoció a los inversores una tasa de interés del 7,9 por ciento. Los resultados de la colocación no muestran el voto de confianza del sistema financiero sino el inflexiblemente elevado costo de la seducción. La acelerada expansión de los pasivos externos no fue destinada a grandes obras de infraestructura ni permitió recuperar un sendero de crecimiento económico. Financió la fuga de capitales, la remisión de utilidades y el gasto corriente. El profundo proceso de liberalización de los movimientos de capitales y desregulación cambiaria tampoco alcanzó ayer para que la firma MSCI eleve su consideración del mercado bursátil local de la categoría “fronteriza” a “emergente”.

Argentina desembolsará poco menos de 200 millones de dólares al año hasta 2117 para hacer frente a los pagos de intereses correspondientes al título colocado anteayer. Cuando emitió el Ministerio de Finanzas dispuso un cupón de 7,125 por ciento. Esa es la tasa que reconocerá sobre el valor nominal del bono. De esa manera, la emisión de 2750 millones de dólares repartirá entre los inversores 196 millones de dólares anuales. Eso significa que recuperarán el capital invertido en 2031. 

Durante los 86 años siguientes se dedicarán a gozar de los intereses. Además de la amortización (devolución) del capital en el año 2117 (2750 millones de dólares). Como los bonos se vendieron por debajo de su valor nominal -los compradores pagaron noventa centavos por cada dólar de bono- el rendimiento asciende a 7,9 por ciento. Desde el Ministerio de Finanzas aseguran que existe una cláusula que le permite al país realizar una recompra anticipada de los papeles en cualquier momento aunque no precisaron a qué precio. Las autoridades no hicieron públicas las condiciones técnicas de la emisión. 



No hay comentarios: